nutrición

Grasa omega tres y omega seis

Curada por Sasha Sofo

Los ácidos grasos se clasifican desde un punto de vista químico en saturados, monoinsaturados y poliinsaturados, en base a la ausencia o presencia de uno o más enlaces dobles en la molécula.

A su vez, los ácidos grasos insaturados están indicados por el término "omega", seguido de un número relativo a la posición del primer doble enlace a partir del metilo terminal. Dependiendo de esta posición, los ácidos grasos poliinsaturados se dividen a su vez en dos familias distintas:

- omega 3

- omega 6

Como recordarán, "la esencialidad" de un nutriente para una especie se deriva de la incapacidad de los organismos para producirla. En la especie humana esto ocurre para los ácidos grasos de las series omega-3 y omega-6, que por lo tanto deben tomarse con la dieta. Estos dos tipos de ácidos grasos, aunque tienen una estructura química muy similar, tienen propiedades y, sobre todo, distintas funciones fisiológicas.

En general, los ácidos grasos presentes en el cuerpo pueden ser exógenos (de la dieta) o endógenos (sintetizados ex novo en el hígado y tejido adiposo de precursores como azúcares y aminoácidos). Sin embargo, en los seres humanos, la síntesis se limita solo a los ácidos grasos saturados y monoinsaturados (como el ácido oleico), ya que no tiene enzimas capaces de insertar dobles enlaces a una distancia igual o menor que los seis átomos de carbono del extremo metilo.

El déficit de ácidos grasos esenciales en el hombre produce manifestaciones severas debido al hecho de que estos nutrientes no solo tienen funciones plásticas, sino que son precursores de prostaglandinas, prostaciclinas y leucotrienos. Estas grasas, por lo tanto, se definen como esenciales en los seres humanos, ya que, en cuanto a las vitaminas y ciertos aminoácidos (aminoácidos esenciales), no es capaz de sintetizarlos incluso si son absolutamente necesarios.

Actualmente, la dieta del hombre es muy rica en omega-6 y baja en omega-3, de hecho, la proporción es de aproximadamente 20: 1 a favor de omega-6. Las motivaciones se encuentran en las tecnologías de reproducción, que favorecen los cereales omega-3 ricos en omega-6 y los alimentos omega-3 omega-3. Incluso en peces de piscifactoría, la presencia de omega-3 es menor que la de los peces capturados, ya que este último se alimenta principalmente de fitoplancton; El reproductor, por otro lado, a menudo se alimenta con harinas vegetales (como la soja) con el consiguiente aumento de las concentraciones de omega-6 en la carne. Las plantas marinas y especialmente las algas unicelulares presentes en el fitoplancton, pueden llevar a cabo una mayor elongación y desaturación del ácido alfa-linolénico, dando lugar al ácido eicosapentanoico (EPA) y al ácido docosahexaenoico (DHA).

Muchos estudios muestran que estos preciosos omega-3 pueden: disminuir la presión arterial, aliviar afecciones comunes de la piel (como el eccema y la psoriasis), atenuar los estados inflamatorios (como la artritis) y apoyar el desarrollo cerebral. Su incorporación a los fosfolípidos de membrana aumenta la fluidez, de ahí la flexibilidad de los eritrocitos, con una mejora de las propiedades de transmisión sanguínea. Además, los ácidos grasos poliinsaturados desempeñan un importante papel biológico, ya que se convierten en parte de la estructura de las membranas celulares como precursores de prostaglandinas y otros eicosanoides (como los tromboxanos y leucotrienos), y realizan funciones plásticas; Finalmente, están equipados con funciones metabólicas, como los reguladores de la rotación de lípidos y, en particular, el transporte de colesterol.

La membrana celular tiene una composición de lipoproteínas que le otorga una permeabilidad selectiva al paso de los metabolitos, pero que, para ello, debe cumplir con algunos requisitos que afectan su fluidez (elemento esencial para permitir estos pasos).

Además de aumentar la fluidez de la membrana, los fosfolípidos poliinsaturados intervienen en la activación de las enzimas unidas a la propia membrana; también el transporte de electrones en la cadena respiratoria parece estar condicionado por su presencia en las crestas mitocondriales.

Otra función importante de los fosfolípidos de membrana es constituir el sustrato para la producción de prostaglandinas, que a su vez interviene en numerosas funciones, como la agregación plaquetaria, la vasodilatación y la inflamación. Finalmente, los ácidos gaseosos poliinsaturados limitan los niveles de colesterol, inhibiendo su síntesis hepática y favoreciendo su eliminación a través del tracto biliar (con una acción contraria a la de los ácidos grasos saturados). Sobre la base de estos supuestos, es clara la importancia de una ingesta adecuada de ácidos grasos poliinsaturados en la nutrición humana.

Los síntomas de deficiencia de los ácidos grasos esenciales, relacionados con el papel estructural, incluyen:

- anomalías cutáneas (hiperqueratosis, dermatitis, descamación, sequedad)

-Reducción de la capacidad regenerativa de los tejidos.

- Mayor permeabilidad y fragilidad capilar.

- Incremento en la susceptibilidad a las infecciones.

hinchazón mitocondrial

Los síntomas de deficiencia, relacionados con el papel funcional, incluyen:

- Alteraciones en el transporte de lípidos y colesterol.

- Ralentiza el catabolismo hepático del colesterol.

-alteraciones en la biosíntesis de prostaglandinas.

agregación anormal de trombocitos

- hipertensión arterial

-reducción de la contractilidad miocárdica.