nutrición

Alimentos, nutrientes y nutrientes peligrosos.

La función de los alimentos es proporcionar la energía y los nutrientes necesarios para apoyar las funciones biológicas del organismo que los toma.

Además de ser una fuente de nutrientes (proteínas, carbohidratos, lípidos, vitaminas y minerales), los alimentos también pueden contener diferentes componentes, que realizan funciones en el cuerpo, con efectos positivos o negativos.

El efecto positivo es jugado, por ejemplo, por compuestos tales como taurina, colina e inositol; estas son sustancias con funciones esenciales pero que, siendo sintetizadas por el organismo, no se consideran indispensables.

Por lo tanto, en los alimentos tenemos dos tipos de sustancias: esenciales y no esenciales; el primero debe intervenir constantemente, mientras que lo no esencial puede intervenir en caso de deficiencia, mala saturación y problemas de diversos tipos; de hecho, incluso si nuestro cuerpo es capaz de sintetizarlos, en ciertas circunstancias puede que no sea capaz de hacerlo adecuadamente o en cantidades suficientes; Aquí entonces la contribución del exterior puede llegar a ser muy importante. No es de sorprender, por lo tanto, que en los suplementos no estén contenidos solo los nutrientes que se consideran esenciales, sino un sistema más complejo de sustancias. Esta variedad de componentes es una característica natural de algunos alimentos, especialmente los de origen vegetal, y aquí viene el concepto de nutrición equilibrada.

Nutrientes de origen vegetal con efectos potencialmente beneficiosos :

Terpenos, carotenoides, polifenoles, antocianinas, flavonoides. Algunos polisacáridos, como el almidón, pueden tener un efecto positivo en la microflora intestinal.

Los constituyentes con efecto negativo incluyen :

inhibidores de la enzima proteasa o amilasas, compuestos quelantes de metales (fitatos, oxalatos), proteínas quelantes (taninos), antivitaminas, factores que obstruyen la absorción de nutrientes (lecitinas o hemaglutininas) y fitoestrógenos. En realidad, muchas de estas sustancias son beneficiosas en pequeñas dosis y solo si se superan, prevalecen los efectos negativos (de ahí la necesidad de no abusar de suplementos específicos, sino de seguir las instrucciones de la etiqueta).

Sustancias tóxicas: glicoalcaloides, glucósidos cianogénicos, factores de favismo, toxinas de diferentes orígenes (de hongos y peces).

Xenobióticos, es decir, sustancias de contaminación externa, de naturaleza inorgánica, orgánica y biológica.

Derivados de los tratamientos tecnológicos.