nutrición y salud

Alimentos fortificados

La fortificación es un proceso tecnológico mediante el cual se agregan nutrientes no energéticos (principalmente vitaminas y / o minerales) a los alimentos tradicionales, no tanto para compensar una deficiencia o como una intervención tecnológica orientada a una mejor conservación, sino con el objetivo de aumentar La ingesta de estos nutrientes en la población.

Un ejemplo clásico de comida fortificada es ACE, un jugo de frutas enriquecido con vitaminas. En este nombre comercial hay sin embargo un error fundamental; de hecho, se menciona la ECA para subrayar la adición de vitamina A, C y E. De hecho, sin embargo, no se agrega vitamina A, sino sus precursores: los carotenos (por lo tanto, la redacción correcta sería pro-vitamina A). Además, la vitamina A (retinol), que recordamos que es de origen animal, es soluble en grasa y, por lo tanto, ¡es un poco difícil de hacer que esté en un medio acuoso como un jugo de fruta!

Fortificar un alimento significa hacerlo más nutritivo sin cambiar su contenido de energía. ¿Pero cómo y cuándo fortificar?

  • Existencia de grupos poblacionales en riesgo de deficiencias nutricionales (niños, adolescentes, ancianos, mujeres en edad fértil); Por ejemplo, en Finlandia, el agua potable se fortificó con fluoruro para hacer frente a la deficiencia de minerales. Asimismo, en muchos países se agrega sal de mesa con yodo.

  • Identificación de alimentos portadores (aptos para el consumo y biodisponibilidad).

  • Identificación del tipo de consumidor de alimentos enriquecidos.

La diferencia entre alimentos fortificados y alimentos funcionales es sutil: ambos tienen propiedades beneficiosas, debido a la presencia de nutrientes añadidos por la industria alimentaria en el producto fortificado y naturalmente presentes en el alimento funcional.